domingo, 8 de mayo de 2016

PARA NO MOVER MOJONES.. AGUAS VERTIENTES.

El Instituto Geográfico inicia el deslinde entre León y Asturias

Tras su informe el Estado decidirá sobre las 674 hectáreas litigadas por Cabrillanes y Somiedo.

08/05/2016
 
maría carnero | león
Un grupo de ingenieros del Instituto Geográfico Nacional se desplazó el pasado mes de abril desde Madrid a Cabrillanes, en la comarca de Babia, para celebrar el acto de deslinde con el que se marcará el nuevo límite territorial entre León y Asturias, en base al acta de la Real Ejecutoria de 1788, firmada por Carlos III. Se trata del primer paso para zanjar definitivamente el histórico litigio mantenido durante los últimos 16 años entre Cabrillanes y la localidad asturiana de Somiedo por algo más de 802 hectáreas atribuidas erróneamente a Asturias por un mapa elaborado en 1946 por el Servicio Geográfico del Ejercito, tal y como falló la sentencia de 2013 dictada por el Tribunal Supremo. Sólo 128,135 hectáreas del suelo en disputa están ya bajo jurisdicción leonesa, después de que la Audiencia Nacional resolviera en el 2005 a favor de los intereses de Cabrillanes. Según el Supremo, las 674,564 hectáreas restantes, que van desde el mojón 1 al 4, serían también territorio leonés, a pesar de que actualmente pertenecen a la localidad de Santa María del Puerto. De esta forma, se reconoce también la sentencia emitida en 2012 por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en la que se declaraba que el Ministerio de Administraciones Públicas debe proceder al deslinde teniendo en cuenta un acta de 1786, tal como Cabrillanes pedía.
A pesar de que la justicia ha dado reiteradamente la razón a la localidad de Cabrillanes, es el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas quien marcará finalmente la línea territorial, en base al informe que deberá elaborar la Dirección General de Coordinación de Competencias con las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales, tras el trabajo de campo iniciado ya por el Instituto Geográfico Nacional.
primer acto frustrado
En este primer acto de deslinde fueron citadas las dos comisiones creadas al efecto: la asturiana, formada por miembros del Ayuntamiento de Somiedo y técnicos del Principado, y la leonesa, compuesta por parte de la corporación de Cabrillanes y por técnicos de la Diputación de León, quienes deberán presentar su propia propuesta de deslinde. El acto finalmente no pudo celebrarse ya que Somiedo reclamó la presencia del Ayuntamiento de Villablino, ya que uno de los mojones está en su territorio. Una vez recogida esta salvedad, el procedimiento sigue adelante, según han confirmado fuentes del mismo Instituto Geográfico Nacional que ha vuelto a convocar a todas las partes implicadas.
Según el alcalde de Somiedo, Belarmino Fernández (PSOE), su propuesta insiste en que los terrenos se queden dentro del límite de Asturias, ya que «es lo que está actualmente en vigor» y esperan que el ministerio «así lo entienda». Por eso desde el consistorio asturiano aseguran que su intención es agotar el proceso administrativo hasta que el Estado se pronuncie, y si finalmente el conflicto no se resuelve a su favor acudirán nuevamente a los tribunales.
Por su parte, la alcaldesa de Cabrillanes, Lina Freire, espera que el Ministerio reconozca todas las sentencias a favor logradas por su municipio, ya que «son ya demasiados años de litigio y ya toca zanjar este tema».
De todos modos Freire lamenta que mientras que Somiedo siempre ha contado con el apoyo del Principado, ya que se trata de un conflicto de lindes entre dos comunidades autónomas, «Cabrillanes siempre ha tenido que luchar por su cuenta, corriendo con el costoso proceso judicial y sin ningún tipo de apoyo ni de interés por parte de la Junta de Castilla y León», denuncia la alcaldesa.

EL TRABAJO DOMESTICO

MARÍA PAZ GARCÍA RUBIO CATEDRÁTICA DE DERECHO CIVIL EN SANTIAGO

«El trabajo doméstico debería remunerarse con un salario público»


08/05/2016
  • «El trabajo doméstico debería remunerarse con un salario público» -
    «El trabajo doméstico debería remunerarse con un salario público» -
1(foto) jesús f. salvadores  (texto)  ana gaitero
 
Pionera
María Paz García Rubio (Quintanilla de Babia, 1961) fue la primera mujer catedrática de la Facultad de Derecho en Santiago y desde octubre una de las pocas que asesora las leyes civiles españolas en la Comisión de Codificación. Es una de las fundadoras del Movimiento Carmona que impulsa la investigación del Derecho con perspectiva de género.
Las cuestiones civiles son las que más repercuten en la vida diaria de la gente, pero no las más visibles. La leonesa María Paz García Rubio, catedrática de Derecho Civil en la Universidad de Santiago de Compostela investiga en los interiores de estas leyes y pone el dedo sobre la llaga del «enfoque masculino» que tiene de modo particular el derecho privado. Nacida en Babia y criada en León, donde se doctoró en Derecho Civil, fue la primera mujer catedrática en una universidad con 500 años de historia. Desde octubre del año pasado es una de las cinco mujeres que, sobre un total de 30 miembros, integra la Comisión General de Codificación.
—¿Por qué hay que aplicar la perspectiva de género en el Derecho?
—Tradicionalmente el Derecho, como cualquier creación humana ha estado muy centrado en el hombre, hombre, en el hombre género masculino.
—¿No es neutral?
—Sólo aparentemente. Se piensa que cuando dices contrato es para todos igual, el matrimonio es el matrimonio punto; o testamento... Pero no lo es.
—¿Cómo se detecta que no es neutral si las leyes tienen el mandato de la igualdad?
—A raíz de la Constitución de 1978 es evidente que el ordenamiento jurídico tiene que adaptarse a la Constitución y suprimir todas las discriminaciones. Así se hizo. Por ejemplo: Antes de la Constitución el marido tenía en el seno del matrimonio la decisión sobre la comunidad de gananciales y sobre los efectos patrimoniales. La Constitución impone el principio de igualdad y cambió el Código Civil en 1981. Se hicieron muchas reformas, de tal manera que desde el plano formal parece que no hay más que hacer y que sólo es cuestión de que pase el tiempo.
—Pero el tiempo pasa y son ya 38 años de Constitución.
—Las cosas son un pelín más difíciles. En otros países, básicamente los anglosajones, hay toda una tradición de estudiar estas instituciones aparentemente neutrales desde una perspectiva de género. En España no tenemos esta tradición y la poca que había estaba más orientada al Derecho Público (listas electorales y temas más visibles en los periódicos). En las relaciones privadas que es en lo que yo soy especialista como civilista, o sea, en el seno del matrimonio, sucesión, contratación, responsabilidad civil parece que todo está igualado y no hay nada que cambiar. Se ve como una cuestión interna de cada uno. Vamos, que si friegas los platos en tu casa es tu problema. Hace unos años, con Rosario Valpuesta, catedrática de Derecho Civil y que fue rectora de la Universidad Pablo Olavide, empezamos un movimiento de feminización del Derecho Privado. Así surgió el Movimiento Carmona (la primera reunión se celebró en esta ciudad de Sevilla) y tratamos de involucrar a investigadores e investigadoras del Derecho Privado para que pongan estas gafas de género y saquemos a la luz que no basta con la mera igualdad formal.
—¿En qué aspectos es más llamativa esta desigualdad de fondo en el Derecho Privado?
—Por ejemplo, hay una disciplina que se estudia en las facultades de Derecho que se llama Derecho del Trabajo. ¿Qué es trabajo para el Derecho del Trabajo?
—El remunerado, supongo.
—Con lo cual todo el trabajo que se hace en casa, tanto en relación con el matrimonio el trabajo como con los hijos y ahora, mucho, muchísimo en relación con el cuidado de las personas mayores o que tienen algún tipo de necesidad de apoyo queda fuera del Derecho del Trabajo. ¿Quién hace la mayor parte de ese trabajo?
—Evidentemente las mujeres...
—El trabajo en casa y de cuidados tiene alguna repercusión pero sobre todo en Derecho de Familia, en régimen económico matrimonial, pero tiene mucha menos visibilidad y hay mucha menos investigación que la que debería.
—¿Qué repercusión tiene el trabajo doméstico en el régimen económico del matrimonio? ¿Está reconocido?
—Se contabiliza a las cargas del matrimonio y cuando hay separación de bienes hay una posible compensación. Cuando es de gananciales no hace falta porque se reparte a partes iguales.
—¿De ahí vienen las pensiones compensatorias cuando se produce un divorcio?
—También en la pensión compensatoria se puede contabilizar el trabajo en casa, pero eso es otra cosa. Ahora tiene una repercusión en materia económico matrimonial, pero como tal trabajo no se estudia y, por supuesto, no se remunera.
—¿Debería ser remunerado?
—Debería, el caso es ¿por quién? Sólo lo puedes imaginar como un salario público, una especie de pensión, bajo la hipótesis de que se está realizando una función de interés colectivo o general. Pero lo cierto es que hoy es ilusorio, los responsables de las cajas públicas no están precisamente pensando en algo así.
—¿Persisten expresiones machistas en el Derecho?
—Todavía hoy el Código Civil para decir que alguien ha actuado correctamente en asuntos relacionados con el derecho de la responsabilidad civil o el derecho de contratos utiliza una expresión que proviene del Derecho Romano: «Actuar con la diligencia de un buen padre de un familia». O sea, el estándar de diligencia, el modelo, es el de un buen padre de familia. Pero, ¿qué es ser buen padre de familia? Hay quienes pensamos que hay que cambiar el término porque hace referencia solo al modelo estándar romano. No es muy difícil: Se trata de sustituir diligencia de un buen padre de familia por persona razonable. Pero incluso aunque esto se cambiara el Derecho sigue sin ser neutral porque hay que ver cuál es el estándar de persona razonable en nuestra sociedad.
—¿Y cuál es?
—Voy a poner un ejemplo de un caso real, que no es español pero que nos ilustra por qué no basta con cambiar los nombres. Es importante, pero no basta. Se trata de una señora que va de compras con su marido. El marido se va a recoger el coche mientras ella entra en el baño. Como tenían que ir a una cena ella iba con vestido y tacones. Al salir del baño la puerta se traba y no puede salir. Entonces ve una ventana, la escala, salta. Al caer se le rompe un tacón y se lesiona el tobillo. En esa situación, responde de los daños el dueño del establecimiento por el atasco de la puerta, salvo que la señora no haya actuado con la diligencia razonable debida. En ese caso, la compensación de culpa sería inferior.
—¿Qué dijo el tribunal?
—Que algo de culpa tuvo ella por saltar con tacones. Por tanto, la indemnización fue menor porque el estándar de persona razonable no es andar en tacones. Estos ejemplos hacen ver que no basta solo con cambiar las palabras.
—Hay que cambiar la mentalidad.
—Más que la mentalidad, se trata de que el derecho es toda una construcción de siglos que se ha hecho sobre unas pautas y unos modelos que son básicamente masculinos. Lo que trata el Movimiento Carmona es que aprendamos a ver que detrás de esa aparente neutralidad en general el papel de las mujeres está como muy escondido y hay que sacarlo a flote. En materia puramente formal son muy pocas cosas las que faltan.
—¿Qué más falta?
—Se sigue hablando en el Código Civil de «doncellas pobres» o de la «viuda que sea rica». Todavía hay preceptos que dicen que cuando una viuda se queda encinta para evitar problemas sucesorios tiene que avisar a parientes del marido para que vean que efectivamente el embarazo es real, que da a luz efectivamente y no es una suposición de parto para heredar. No se aplica pero está en el Código Civil. Todavía hay cosas que cambiar desde el punto de vista formal pero nuestro movimiento va más allá de eso. Es una manera de distinta de analizar problemas y conceptos que aparentemente son neutrales, y no lo son.
—¿Cuál es el reto?
—Cuando se dice que el cuidador o guardador de hecho puede responder de los daños que causa a la persona a la que está cuidando aunque sea involuntariamente, ¿quiénes son la gran mayoría de las personas que se meten en ese jardín? Evidentemente, las mujeres. El gran salto que hay que dar en Derecho en general no es ya que la mujer acceda a lo público, pues eso está ya bastante más avanzado sino que el hombre entre en el aspecto privado porque aunque las normas lo digan la realidad social no es así. Normalmente el sueldo mayor es el del hombre, cuando hay niños si necesitan cuidados la que renuncia a su carrera profesional o la que va más despacio suele ser ella ella... Hay cosas que mover que no son las meramente formales y para mover la sociedad hay que visibilizarlas. Si no las sacas a la luz no se ven. Se tienen los mismos derechos, pero no...
—La Asociación de Mujeres Abogadas de León la invitó a hablar de asuntos de desheredación. ¿Es un tema candente?
—Es un tema de mucha actualidad. Se trata de la desheredación por maltrato psicológico, no sólo de obra. Estamos ante cualquier situación en la que el padre, abuelo, no es cuidado, atendido o es psicológicamente maltratado por sus herederos forzosos, básicamente hijos e hijas, cosa que ocurre bastante veces por diferentes razones.
—¿Hay que hacerlo expresamente en el testamento?
—Hay hacerlo expresamente y el Código Civil a día de hoy dice que sólo se puede desheredar por maltrato de obra o por haber injuriado gravemente. Pero hay dos sentencias, una de 2014 y otra de 2015, del Tribunal Supremo que dicen que esto del maltrato de obra hay que interpretarlo de conformidad con la Constitución y con la realidad social actual, que incluye estas situaciones de maltrato psicológico. Es una novedad respecto a la jurisprudencia anterior y nos obliga a repensar muchas cosas como por ejemplo si deben subsistir las causas de desheredación, si debe subsistir la legítima o es mejor que cada uno le deje sus bienes a quien le parezca como pasa en otros territorios (en Navarra donde hay libertad absoluta de testar). Y se plantean preguntas sobre si vale todo: ¿Es lo mismo que la pérdida de relación sea porque el padre abandonó a los hijos o solamente en aquellos casos en que el hijo no cuide al padre? Muchas veces no se sabrá de quién es la culpa y es bastante complicado.
—¿Este tema también tiene matices de género?
-Tiene que ver porque el tema de cuidados es básicamente femenino y el estándar de cuidados que se le aplica a una hija, tradicionalmente, no es el mismo estándar que se le aplica a un hijo. Pero hay más matices de género. En la Universidad de Santiago hemos hecho un trabajo estadístico y vemos que las madres y las abuelas no desheredan nunca. Los padres y los abuelos, no muchas veces, pero tienen menos reparo.
—¿Forma parte de la ‘condición’ femenina aprendida?
—Las madres y las abuelas son más de perdonar. Los padres desheredan en situaciones en las que no se llevan bien con los hijos, muchas veces porque a lo mejor se divorciaron y perdieron la relación. Es un poco la situación de El Cordobés. En el caso de que sea hijo (como ha dictaminado la justicia esta semana) tendrá derecho a su participación en la herencia. ¿Qué pasa si lo deshereda porque se considera abandonado por su hijo, porque nunca le ha hecho caso? Es complejo.
—¿Desde cuándo existe el Movimiento Carmona?
-Desde 2009. Cada año y medio hacemos un encuentro. El primero fue en Carmona, el segundo en Las Palmas de Gran Canaria, el tercero en Valladolid, el cuarto en Málaga y el año que viene, el quinto, lo haremos en Santiago.
—¿Cuáles son los temas que se abordan?
—Con cada congreso hacemos una publicación y está dedicado a un tema monográfico. El de Málaga estuvo dedicado a la mujer y el de Santiago se centrará en la maternidad.
—¿Qué implicaciones hay en la maternidad respecto al derecho?
—Uno de los temas que es muy problemático jurídicamente, tanto a nivel interno como sobre todo a nivel de derecho internacional privado es el de maternidad subrogada, los vientres de alquiler. En España ese contrato está prohibido pero hay muchos lugares del mundo en los que está permitido. Mucha gente que lo puede hacer y el problema se plantea a la hora de inscribir o no a los niños, que al final están ahí. Sin duda será un tema de importancia.
—¿Qué significa para usted estar en la Comisión General de Codificación y en que leyes ha participado desde octubre?
—Es un honor y una responsabilidad. Lo primero por el nivel técnico del órgano y de los compañeros actuales y quienes han pertenecido a ella en el pasado. Estamos con la adaptación al Código Civil español de la Convención de Nueva York de los derechos de personas con discapacidad.